
El 11 de marzo de 2011, la central nuclear de Fukushima Daiichi sufrió grandes daños tras el gran terremoto del Japón oriental, de magnitud 9,0, y el posterior tsunami. Fue el mayor accidente en una instalación nuclear civil desde el de Chornóbyl en 1986. La central dañada liberó material radiactivo y decenas de miles de personas fueron evacuadas.
En mayo de 2011, el Comité emprendió una evaluación de dos años de duración sobre los niveles y efectos de la radioexposición debida al accidente.
Las principales conclusiones del informe de 2013 del UNSCEAR, titulado “Niveles y efectos de la exposición a las radiaciones debida al accidente nuclear tras el sismo y tsunami de gran magnitud ocurridos en la zona oriental del Japón en 2011”, se comunicaron a la Asamblea General en octubre de 2013 (A/68/46) y el informe se publicó en abril de 2014 junto con los datos científicos y la evaluación en que se había basado.
A medida que se iba disponiendo de más información se encontraban más pruebas de que algunas de las dosis a que estuvo expuesta la población que se indicaban en el informe de 2013 sobre el accidente de Fukushima Daiichi se habían sobrestimado, sobre todo las dosis por ingestión. En su 65º período de sesiones (2018), el Comité decidió actualizar el informe de 2013 para reflejar los avances y las conclusiones científicas que se habían alcanzado hasta ese momento. En consecuencia, el Comité emprendió un proyecto de dos años para actualizar su informe de 2013. En su informe de 2020/2021 se resume toda la información científica pertinente disponible (hasta el final de 2019) en relación con los niveles y efectos de la radioexposición debida al accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi. En conjunto, el informe de 2020/2021 del UNSCEAR confirma,en líneas generales,los principales resultados y conclusiones del informe de 2013.

A esta evaluación contribuyeron 12 Estados Miembros y un observador que aportaron más de 30 expertos.
Estas son las esferas temáticas comprendidas enel informe de 2020 del UNSCEAR:
En el período comprendido entre el informe de 2013 y el informe de 2020/2021 del UNSCEAR, el Comité concertó varias actividades de seguimiento a fin de mantenerse al corriente de la información nueva que fuera publicándose en la bibliografía científica. Se publicaron tres libros blancos (2015, 2016, 2017) después de examinar y evaluar periódicamente cómo repercutían los nuevos avances científicos en las conclusiones del informe. En general, los resultados de esos exámenes confirmaron las hipótesis y conclusiones del informe de 2013 del UNSCEAR. En líneas generales, los resultados siguen siendo sólidos, dentro de la incertidumbre que conllevan de manera intrínseca.
En un intento por que su trabajo fuera lo más accesible posible para la población japonesa, la secretaría y los expertos del Comité celebraron varias reuniones generales y actos en el Japón (Aizuwakamatsu, Fukushima, Koriyama, Iwaki, Minamisoma y Tokio) y se reunieron con líderes comunitarios, profesores, funcionarios municipales, etc., para explicar las conclusiones y consecuencias de su informe de 2013 y de sus libros blancos. Además, la secretaría se comprometió a publicar en japonés todo el material disponible.
El informe de 2013 del UNSCEAR estaba dividido en seis esferas temáticas, formato que se mantuvo y se amplió en los trabajos posteriores. Las esferas eran las siguientes: emisiones de radionúclidos a la atmósfera, dispersión y deposición; emisiones de radionúclidos al agua, dispersión y deposición; evaluación de las dosis recibidas por la población; evaluación de las dosis recibidas por el personal; consecuencias para la salud del personal y de la población; y evaluación de las dosis y efectos en la biota no humana.
Dieciocho Estados Miembros de las Naciones Unidas proporcionaron más de 80 expertos para que realizasen la labor de análisis, y los Estados Miembros de las Naciones Unidas presentaron datos para facilitar el proceso. La secretaría del UNSCEAR, administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se coordinó estrechamente con otras organizaciones internacionales destacadas en esta esfera, como la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE),el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Antes de utilizarlos, se comprobó que todos los datos eran aptos para su propósito. En los primeros días se disponía de pocas mediciones, ya que el país estaba lidiando con una triple tragedia: el tsunami, el terremoto y el propio accidente.